jueves, 7 de marzo de 2024

La mujer en Mesopotamia y Egipto

MESOPOTAMIA

En general, en Mesopotamia la mujer era fundamental para tener hijos, por lo que si una mujer no podía tener descendencia (hijos e hijas), el hombre la podía repudiar y casarse de nuevo.

Las niñas se quedaban en casa, con su madre, hasta que se casaban; mientras que los niños, a la edad de diez años, aprendían el oficio del padre para que lo sustituyera cuando fuera mayor. 

Menos en el Imperio Babilónico e Imperio Sumerio, la mujer no poseía libertad de movimiento y dependía de un tutor, primero su padre y después su marido (era una posesión). 

Los derechos que tenían eran muy limitados: tenían derecho al cobijo y la manutención por parte de la familia del marido.

El divorcio quedaba exclusivamente reservado al marido (infertilidad o adulterio).

En el Imperio Sumerio, la mujer podía estudiar (si ella se la podía costear al igual que el hombre) y tener un oficio (bailarina, escriba, labores agrícolas...).

En el Imperio Babilónico, la mujer no estaba sujeta a la autoridad de ningún tutor. 


EGIPTO

La mujer tenía derechos y libertades. Tenía una posición privilegiada si la comparamos con la mujer mesopotámica, griega o romana.

La mujer egipcia era respetada, no era una posesión del hombre y estaba relegada al mismo. Disfrutaba de libertad. 

Ocupó altos cargos como Hatshepsut (1490 a.C.) o Cleopatra (69 a. C.). También ocuparon altos cargos en la jerarquía sacerdotal (en la actualidad no).

El divorcio podía solicitarlo tanto el hombre como la mujer. 

Podían tener oficio.



No hay comentarios:

Publicar un comentario